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Mostrando las entradas de Noviembre, 2011

Encontrar quisiera la máquina de borrar - Marcela Muñoz

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Encontrar Quisiera la máquina de borrar. Algo así como el incinerador de la memoria algo así como el desalojo de las piezas más oscuras de una vida que no alcanza. Una mano que entre y atrape sin compasión las imágenes de la tortura, las imágenes en blanco que sólo sirven para restarme horas de sueño, una mano que arranque de raíz la raíz de los colores que me inmovilizan.   Encontrar quisiera la máquina de borrar. y comenzar absolutamente de nuevo, brotar como una hoja en otro paisaje, un paisaje que lo sea todo, un paisaje de viento y árbol, de inmensidad infinita un paisaje donde cada cinco minutos amanezca otra vez.   Y uno ahí, convertido en tierra, convertido en un pájaro veloz, capaz de volar sin batir las alas. Y uno ahí, entero, completo, mudo sin articular palabra de tanta lejanía, haciendo de un segundo toda la vida, sabiendo que toda la vida no basta para contemplarlo todo.   Encontrar quisiera la má...

Infancia - Ester de Izaguirre

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Hubo un país de cunas y presagios de guardapolvo blanco y navidades, de reyes distraídos y cumpleaños fugaces de estrenos de zapatos y verdades. Un tiempo en el que el tiempo me sobraba y sobraban la luz y las palabras. Yo no crecí, se fue achicando el mundo. Yo no callé, se impusieron los cantos y pregones. No envejecí, la vida se me espeja en la mirada. No soñaba, había una realidad para los otros. Sin embargo, seré la que mañana ya no crezca ni calle, ni envejezca ni ame, y aún así, esencial y despojada, en un día como hoy de primavera mi sombra irá buscando todavía aquel país en el que estuve entera. Ester de Izaguirre (Asunción del Paraguay 1923)

En otro orden de cosas, tú - Rosario Troncoso

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Admito que mi cura es tu cuerpo. Es empíricamente demostrable. TÚ en altas dosis, intravenoso amor líquido. TÚ bajo mi lengua. Y tus manos, aún vistas desde lejos provocan mil seísmos despiadados de telúrica convulsión ansiosa que reabren sangrantes y viejas fisuras. Afirmo que el remedio es acecharte, esperarte, con el miedo desnudo, y ser yo quien de ti brote al lamer el musgo bajo el hueco de tu sombra. Y es la anatomía de tu existencia el antídoto al desvalimiento crónico que mantiene cosida mi cintura al más cruel y mortal aburrimiento. Rosario Troncoso ( Cádiz - España 1978)

Lo que tengo y no

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Una duda enredada Un sueño que no fué Una ansiedad irremediable Un dolor que no calma Una angustia que no me suelta Un muro autoimpuesto que me frena Una verdad que me tortura Un presente en el que no intercedo Eso es lo que tengo. Una cabeza que arde Un manojo de nervios Una mirada sin brillo Unos dedos mordidos Un cristal roto y remendado al que se le vé la grieta Cincuenta y cinco kilos Una mujer que hoy no sabe de su camino Eso es lo que soy. Creer que el amor puro jamás se contamina Llorar por lo que ya lloré mil veces Mi álbum de boda Eso es en lo que ya no creo Eso es lo que ya no hago Eso es lo que ya no tengo. Isabel De Sosa Viera - Isza ©

Te cuento un cuento de Babalú - Eduardo Galeano

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…Ella nunca más pisará, lo sabe, este lugar donde ha sido feliz. Esta es la única clase de peligros que realmente teme: estará prohibido mirar, prohibido retroceder hacia este tiempo que ahora se está terminando y hacia este casco de una hacienda en ruinas. …Él sigue durmiendo. Es raro que duerma tanto. Nunca puede dormir más de un par de horas, y hasta eso le resulta difícil, por culpa del maldito zumbido que no se le apaga nunca en el centro de la cabeza. La camisa de él, abierta sobre los pechos de ella, parece un camisón de fantasma; le llega casi a las rodillas. (…) Ella piensa que le pedirá que le deje la camisa. No, un regalo no, no te pido que me la regales: quiero tenerla, pero que siga siendo tuya. …Abre la boca pero ella se adelanta y, sin mirarlo, dice: — Ya sé que te vas. Sé que te vas hoy, ahora. Él se asombra. Lo había olvidado. Es increíble. La voz baja, casi ronca, de ella, suena a noticia, no a reproche. Pero, ¿realmente lo había olvi...

Ese sudor frío que expelen los secretos - Sonia Fides

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Lunes por la mañana, el reloj sobre la mesa de la cocina y un plan infectando la casa, dejando sobre las paredes ese sudor frío que expelen los secretos. Pretendo extraer de mis cabeza los minutos, las horas incluso los segundos, esa mínima parte de tiempo que a pesar de su brevedad es la que más hiere. Comienzo a vestirme pero no es fácil coordinar los movimientos sin saber la hora que es. Las manos quieren quedarse quietas, detestan la ceguera que acabo de imponerles pero aún así obedecen, y desparraman este tiempo inventado entre los botones de mi camisa blanca hasta enseñarme que soñar sale mucho más barato si no se tiene miedo a abrir los ojos al margen de los horarios establecidos. Sonia Fides Blog de la autora

Autorretrato - Alessandra Tenorio

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Ya no me asusta el ruido de los carros ni la gente que se grita la devaluación del amor tras sus ventanas me mata el silencio la in-conexión de las almas el espacio desierto entre dos cuerpos me atemoriza ver al cigarro consumiéndose en el lugar vacío frente a mí me hace llorar verme pegada a esa silla siendo la piafita-pequeña que se reconstruye en el tabaco acogiéndome al último respiro de un tísico ...y no saber qué hacer si levantarme cada día mal o si vivir a medias-bien Alessandra Tenorio (Lima - Perú 1982)

Juego todo / Bluff - Patricia Rodón

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Engaña mis sentidos Llevame en tour gratis dentro mío y después llamame desde transilvania para prequntar quién sos Mostrame palabras que se escriban y se borren y se digan y se borren Llevame en taxi a tu corazón y soltá pájaros eléctricos en mi boca Pedime un poco del mar vivo que tengo dentro Preguntame si quiero ver sombras que cantan y bailan y suben a un barco Oigamos cómo crecen las plantas en la noche cómo se encienden y se apagan carteles en los ojos y cómo salen sangre de la boca de los monumentos Juguemos al póker cuando sean las doce y caiga la luna sobre el paño verde Apostá al corazón Si vendés tu alma vendémela a mí. Patricia Rodón (Mendoza - Argentina 1961)

El ojo de la cerradura - Vilma Vargas

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No podría llegar aunque camine mucho. Todo, absolutamente todo, es horizonte. El movimiento de tus párpados me aleja. Busco y te escondes, lanzo al agua una piedra y no se rizan las ondas, vuelvo donde tu estás y pasamos sin vernos, nada busco en ti que no sea mío. ¿?Dónde apacientas tus rebaños?? Abro una puerta y otra puerta se cierra. En esta habitación tú giras y yo giro, no hemos dejado de perseguirnos, de mirarnos por el ojo de la cerradura. Vilma Vargas (Costa Rica 1961)

Tu mirada y algo más

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Tu mirada me desparrama el alma. Saberte cerca pero tan lejos... Muero por saber por donde vaga tu pensamiento en que ocupas las horas muertas si deseás un abrazo entero algunas noches si repasaste esos momentos al menos una vez en tu mente. No quiero perder mas tiempo perder más tiempo es perder perder más tiempo es perderte y ésta pasión arrolladora no se esfuma; cae gota a gota sobre mi cabeza como una tortura que no me deja pensar en otra cosa. Gota a gota. Soy una mujer a la deriva eperando una señal Ansiosa porque voltees a mirarme, mis ojos aguardan impacientes los tuyos como la primera vez. Tu mirada me desparrama El alma La vida Mi presente Y algo más Isabel De Sosa Viera - Isza ©

Déjate - Amalia Bautista

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Déjate seducir por sus mordiscos, siente en tu piel los pétalos de rosa que saben ser sus labios cuando quiere. Escucha su llamada y su silencio, entrégate a sus gestos o a su ausencia de gestos, y derrítele si puedes, sin pudor, sin reparos ni vergüenza, ante su invitación o ante la tuya. Quema las normas de comportamiento, despedaza la buena educación, destroza las costumbres, rehabilita por una noche al menos la locura. Y un último detalle imprescindible para que todo salga en condiciones : procura que no sea tu marido. Amalia Bautista (Madrid - España 1962)

Los misterios que merecen ser salvados - Patricia Rodón

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El resplandor que sale de la voz de los cantantes La confusión del adn de los muertos La canción de una niña a su muñeca Los poemas que se llevan como amuletos Las cosas que se mueven en el final del viento La asamblea que discute en el insomnio El micrófono escondido en los secretos El canal privado de los sueños Las manos de los músicos La insondable noche y las estrellas El pie salvaje de las bailarinas Los abrazos de los que vuelven El silencio y su eco Los blues que son la tristeza en su belleza Los besos que son campanas que suenan para adentro El goce y su pura alegría El aire que circula entre las palabras de amor Los ojos de las mujeres cuando se pintan los labios. Patricia Rodón (Mendoza - Argentina 1961) Página de la autora

El final del sueño - Cristina Ramb

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No voy a pronunciarte ni emprender el viaje terrible del olvido ni esperar en la puerta los golpes del regreso. Has salido del sueño atravesado noches de húmedas almohadas pesadillas de ausencias reiteradas y mudas. No caeré en el tiempo que desgrana almanaques amarillos e inertes aclarando cabellos, arrugando las manos. No tocaré tu piel ni en un mero recuerdo ni habrá atardeceres con colores antiguos ni lunas dibujando tu sombra entre mis sábanas. Cuando rompa la aurora daré gracias al tiempo porque lo atravesaste y con él a mi vida marcándole un estigma de lo eterno y lo efímero lo vano y lo perpetuo. Drenará por mis venas la sangre necesaria la que cobra latidos gestándose en deseo arrastrando mis nervios como raíz al agua. No voy a pronunciarte será gloria el pasado sin flores ni memorias. Has salido del sueño aunque el presente tenga un tatuaje en los labios aunque el olvido sea tan sólo una palabra. Cristina Ramb (Córdoba - Argentina 1966)

Las trampas del tiempo - Eduardo Galeano

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Sentada de cuclillas en la cama, ella lo miró largamente, le recorrió el cuerpo desnudo de la cabeza a los pies, como estudiándole las pecas y los poros, y dijo: –Lo único que te cambiaría es el domicilio . Bocas del tiempo Eduardo Galeano (Montevideo - Uruguay 1940)

Demanda - Ester Vallbona

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Rebasa con creces mis expectativas. Resucita mis horas muertas. Llena mis páginas en blanco. Sé la nota que afine mi vida. Tatúa tu nombre en mi repliegue más oculto. Sé la gota que colme mi vaso medio vacío, la pizca de locura en este espíritu sombrío. No te rindas, no enarboles la bandera blanca, sigue luchando: no te acostumbres a vivir sin mí. Deslía la maraña de mis dudas. Hazme dudar cuando lo tenga todo claro. Sé mi dios ateo, protégeme de los demonios de este tiempo. Sé constante en mi inconstancia, la ola atormentada de mi mar en calma. Pero no te rindas, no arrojes la toalla, sigue luchando: no me acostumbres a vivir sin ti. Ester Vallbona (Barcelona - España 1970)

Reflexiones previas a la siguiente escena - Irene Sánchez Carrón

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El verdadero mérito de muchas acciones consiste en saber esperar. Saber esperar es, en muchos casos, uno de los grandes méritos de ser hombre. Es preciso especializarse en esperar un turno, un día, una escena, el momento. Entretanto, esperar. La gente pasa. Es preciso seguir esperando. El pensamiento persigue a la voz que atravesó la tarde o al sonido de unos pasos que se acercan, se paran, vacilan y, por fin, se pierden. En la espera se sueña, se alargan amores, se manosean recuerdos. Una historia progresa a fuerza de desechar posibilidades que juntas serían otra historia. Es posible vivir todas las posibilidades mientras se espera lo único posible. El tiempo pasa. El verdadero mérito de muchas acciones consiste en saber esperar. Irene Sánchez Carrón (Navaconcejo - España 1967)

Hay dolores que se agrupan de costado - Elsa López

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Hay dolores que se agrupan de costado. Hay dolores alegres de brillantes colores que iluminan la casa y te inventan canciones. Y hay dolores oscuros de incalculables formas que se filtran de día en las aceras y te impregnan de luto las alcobas. El dolor que yo tengo tiene un nombre concreto. Se llama como tú y a ti se te parece. Tiene tus mismos rasgos, tus mismas cicatrices, tu manera invencible de rasgarme la herida y dejarme las tardes y el domingo perdidos. Elsa López (Guinea Ecuatorial 1943)

Obsesión - Cristina Ramb

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Porque llegó el amor sin yo buscarlo y fue el dolor quien ocupó su sitio tengo que atar mis manos para no tocar los restos de tu ausencia en esta casa. He besado los bordes de los vasos, las tazas que han tocado tu boca para robar un roce final, un pseudo beso. Esta herida que duele aunque no sangre o mi nombre que ya nunca me llama en los sitios comunes de tu voz. Esperarte es el juego más siniestro donde apuesto las lágrimas y el duelo a negar el final que todo cubre. Arrancarme la piel porque me quema la distancia real y los silencios. Este rito obsesivo de escribirte sólo pone palabras a la nada al vacío de vos cada mañana a ese hueco de noches sin soñarnos a tu olor que se aleja y no rescato. Las rodillas me sangran y no encuentro a un dios que te vuelva hasta mis brazos. No me alcanza el poema, no me basta no reemplaza la íntima ternura el goce de volar, místico y bello. No me alcanza tu adiós para entender lo real, lo imposible, lo incorrecto me re...

Vivir así - Maricruz Patiño

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Quiero vivir arrancando palabras al silencio y que el amor crezca como una enredadera sin amo quiero escuchar la música hasta encontrar mi nombre quiero vivir con un rayo de luz en el corazón en fin, saberme despierta y ardiendo... De: Del mundo y otro cielos Maricruz Patiño (México 1950)

Sindrome de abstinencia - Aurora Luque

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   No es tan tóxico ya: también caduca el amor en la fecha señalada en su dorso. Ya no es ese veneno tan eficaz, ni acaso necesaria la urgente sobredosis. Qué cualidad letal la del amor filtrado en la memoria. Regreso a las palabras y compruebo que nunca se contagian o enferman con las fases de mi intoxicación o mi delirio. Siempre más sanas, siempre a punto de ser dadas de alta y de dejarme un poco más enferma. Y nunca simultánea he sentido la fiebre en mi otro cuerpo, el que tiene por vísceras palabras. Aurora Luque (Almeria - España, 1962)

Algunas maneras de ensayar El Adiós - Ana Emilia Lahitte

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1 Cada latido, pendular, descalzo, regresa al universo. 2 Somos lo que no vemos. Somos lo que ignoramos. La sombra es la única constancia del aún estar después de haber huído. 4 Amo el temblor radiante de mi propia intemperie. 5 La desnudez fue siempre mi guarida secreta. 6 Costó tanto inventarse, cavarse, mutilarse, antes de regresar al fondo del espejo. 10 Lo importante es la sed. Ser un mismo desierto. 13 Fascina Este límite Donde el haber vivido se desprende como la piel de una serpiente. 18 Sí, las heridas son el mejor manuscrito. 32 Envejecer es esto, recordar vagamente la piel de los amantes. 37 Sólo creo en los ángeles heridos, en su examen de luz en los infiernos. 38 La duda es un extraño paraíso donde Dios puede al fin dejar de ser eterno. 42 Amo secretamente el casos que me ama. 44 Es difícil morir. Más difícil aún saber si estamos vivos. Ana Emilia Lahitte (La Plata - Argentina 1921)

Plato frío - Ana Pérez Cañamares

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Préstame tus tijeras ésas que sirven hasta para cortar espejos; destrozaré diálogos, cartas rasgaré los recuerdos para que el viento los regale a gente a la que no le digan nada. Préstame las tijeras del pescado y le arrancaré la piel a todos los que me mintieron; las raspas dejarán al aire el amor que en el fondo, quizá, ojalá, me tenían. Acércamelas, las tijeras oxidadas que rasgan en vez de cortar. Quiero darle dos tajos sucios a la vida y servirla fría para que una vez quieta sobre el plato la perdone. Ana Pérez Cañamares (Sanata Cruz de Tenerife 1968)

Ella / la misma - Aida Toledo

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Me miro en el espejo y no he dejado de ser la misma la que creyó en príncipes la virgen la que leía libros en el bus la misma con sus faldas cortas y sus piernas flacas la de la invariable rutina de la casa al instituto del instituto a la casa la misma la que medio soñó con hijos la que pasó seis años con el mismo novio la que se equivocó pensando que lo amaba la misma la que no miraron cuando ella los miró la que ahora escribe en tanto un hombre ¿su príncipe tan esperado? la deja la olvida la ignora o la evade   ella/ la misma. Aida Toledo (Guatemala 1952)