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Mostrando las entradas de Octubre, 2014

Cárcel de amor - Amalia Bautista

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De todas las mujeres que has tenido que me quieres a mí más que a ninguna es lo que dices siempre. Sin embargo, ellas pudieron compartir tu cama, y a mí me has encerrado en este cuarto en el que me visitas por las tardes, me traes dulces y libros, y me hablas de arte y literatura. Al despedirte me das un paternal beso en la frente y así hasta el otro día. Y yo me quedo sola y me aburro. Y echo en falta un hombre. Por eso no te extrañes, amor mío, si vienes a mi celda por sorpresa y me ves abrazada al carcelero   Amalia Bautista (Madrid - España 1962)

Baluarte - Elvira Sastre

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Día uno sin ti; Te echo tanto de menos, que en el reloj aún es ayer. Día dos sin ti; No salgo de la cama, aún estás conmigo, tan guapa, aunque sea en mis pesadillas. Día tres sin ti; No llamas y todo, las canciones mi cama la pena mi pecho tu nombre mi nombre con el tuyo tus fotos mis trozos nuestros restos, comunica. Día cuatro sin ti; Me abandonaste a las tres en punto. El reloj lleva cuatro días marcando las tres y cinco. Día cinco sin ti; Tu ausencia aplastando mis entrañas, pareciera que han pasado por mi alma noventa años. Día seis sin ti; Hoy solo he llorado escuchando a Andrés y leyendo a Ernesto. Voy mejorando. Día siete sin ti; Mi madre me ha besado las ojeras y he salido del ataúd que es mi cama sin ti, dejando al lado de la almohada una nota de resurreción. Día ocho sin ti; Me he ido a dar un paseo a la playa, ha llovido como si le hubieran roto el corazón al cielo y he comprendido que uno es de donde llora pero siempre querrá ir a donde ríe. Día n...

Todo lo que escribí sobre nosotros - Nazim Hikmet

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La separación estaba sobre la mesa, entre la taza de café y el vaso de limonada. Fuiste tú quien la puso ahí. Un cuenco era el agua en el fondo del pozo. Contemplaba inclinándome. Una criatura gigantesca sonreía lentamente a una nube. Yo gritaba. Mi voz te había perdido. Su eco retrocedía. La separación estaba sobre la mesa en la cajetilla de tabaco. La trajo el camarero de gafas, sin que la hubieras encargado. Era humo retorciéndose en tus ojos en la punta de tu cigarrillo, en la palma de tu mano, dispuesta para decir adiós. La separación estaba sobre la mesa en el punto donde apoyabas el codo. En lo que pasaba por tu mente estaba la separación, en lo que escondías en mí, en lo que no escondías, la separación estaba en tu serenidad. En tu miedo ilimitado estaba la separación. Enamorarse, así, de repente, como si se abriera una puerta... Mentira todo lo que hemos escrito sobre n...

Mudanza - Fabio Morábito

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A fuerza de mudarme he aprendido a no pegar los muebles a los muros, a no clavar muy hondo, a atornillar sólo lo justo. He aprendido a respetar las huellas de los viejos inquilinos: un clavo, una moldura, una pequeña ménsula, que dejó en su lugar aunque me estorben. Algunas manchas las heredo sin limpiarlas, entro en la nueva casa tratando de entender, es más, viendo por dónde habré de irme. Dejo que la mudanza se disuelva como una fiebre, como una costra que se cae, no quiero hacer ruido. Porque los viejos inquilinos nunca mueren. Cuando nos vamos, cuando dejamos otra vez los muros como los tuvimos, siempre queda algún clavo de ellos en un rincón o un estropicio que no supimos resolver. Fabio Morábito (Alejandría - Egipto 1955)