26.2.19

Gansos salvajes - Mary Oliver


No tenes que ser buena.
No tenes que caminar de rodillas
cien kilómetros por el desierto, arrepintiéndote.
Solamente tenes que dejar el animal sumiso
que es tu cuerpo
ame lo que ama.
Contame de tu desesperanza, que yo te cuento de la mía.
Mientras tanto el mundo sigue.
Mientras tanto el sol y las piedritas rotas claras de la lluvia
se mueven por los paisajes,
sobre los prados y los árboles frondosos,
las montañas y los ríos.
Mientras tanto, arriba, aire limpio y azul, los gansos salvajes.
vuelven a casa una vez más.
Seas quien seas, no importa lo sola que estés,
el mundo se ofrece a tu imaginación,
te llama como los gansos salvajes, ensordecedor y fascinante,
anunciándote una y otra vez tu lugar
en la familia de las cosas.



Mary Oliver (Cleveland  - Estados Unidos 1935)

2.1.19

De los ojos - Patricia Rodón

"Violent woman" - Duane Michals



Estuviste en mi miedo
Velaste durante mi noche oscura
Me acompañaste por los meandros de mí
con la pértiga de un navegante experto
saltaste conmigo a la tormenta
de las pasiones de los demonios de la razón
con tu confiada sonrisa por toda brújula
Asististe a las pequeñas tragedias
de mi corazón roto y palpitante
Hilvanaste mi llanto y mi grito con tu voz
Me alumbraste con tu presencia modesta y poderosa
con tu solo estar ahí con mi saber que estabas ahí
del otro lado de la calle en el revés de mi sombra
Me diste aliento en la cárcel del dolor
y sosiego en el páramo de los días estériles
a lo largo de muchos años palabras y besos vacíos
Denunciaste a la niña y a la puta
que viven en mi cambiándose las lenguas
los harapos, los labios rojos y la piel manchada
Descubriste mis trampas las esquivaste
las marcaste con tu severo lápiz de escenógrafo de almas
y sorteaste mi farándula de fantasmas y maldiciones
Cuidaste mi andar errante de poeta sin paraíso
de sonámbula de dios de bruja con la poción errada
Me ayudaste a pensar todo lo que vale la pena pensar
me diste pistas de lo que creías saber de mi
ignorando lo que yo quería creer de mi
Todo era  provisional pero bueno sanador
eran tus manos ahora lo sé calmando el fuego gris
de una mujer abroquelada en una biblioteca
Me hiciste reír cuando nada ni nadie podía
ponerme una sonrisa en la boca de la soledad
en los ojos llenos de silencio y un puñado de malos poemas
Escuchaste lo peor de mi el despliegue de la perra
en el esplendor de la rabia de su desamparo
Escuchaste al animal herido a la niña mala
a la siempre señalada en la calle a la ladrona de besos
Viste lo mejor de mi la paciencia de modista de barrio
la libreta llena de orgullosos ochos de escolta suplente
las noches de vino y poesía batiente la mudez súbita
la persecución de la belleza en todas sus formas
Me sacaste las cuentas la ficha y la tarjeta roja
Me sacaste y me pusiste el nombre muchas veces
Siempre estuviste mirándome de cerca
siguiéndome como un niño a un globo rojo
o un fotógrafo a la nube que avanza y cambia con el viento
Me fuiste a buscar al infierno de mi
y me trajiste hasta vos
Viajaste a nuestras profundidades y nos arrancaste
del mal y del frío y de la noche oscura
Despacio lentamente me trajiste hasta tu piel
Con un hilo de plata muy lentamente
sin que yo lo advirtiera ni vos lo supieras del todo
me arreaste hasta tu boca tu aliento sabroso
hasta tu respirar cargado y leve y lleno de ayeres vivos

Yo solo puse brillo en tus ojos
Y sólo te hago brillar los ojos


Patricia Rodón (Mendoza - Argentina 1961)






15.1.18

Melancolía




Siempre en mi mente creo que voy a volver a los lugares y las personas donde alguna vez fui feliz y la verdad es que nunca he podido volver porque la vida solo va hacia adelante aunque ese recuerdo me quede y la idea de volver no se me vaya.
Ahí es cuando me doy cuenta de lo cortita que es la vida, que no hay tiempo de volver ni un poco para atrás porque hay que vivir todo lo que sigue por delante; es como que la fuerza de la vida misma no te dejara tiempo de volver a re-vivir esa felicidad pasada porque te presenta otra, otra y otras situaciones y de todo eso lindo solo te queda el recuerdo porque también, si volviera, me daría cuenta que allá ya no queda nada, que todo cambió a la par que crecimos y pasaron los años.
Todas esas sensaciones y sentimientos viven solamente en el recuerdo, siempre me pone un poco triste aceptarlo.
Creo que esas buenas veces debería haberme aferrado mas a esos lugares, personas y momentos donde fui muy feliz para vivirlos mas, para prolongarlos en el tiempo, no tenía idea...
Ojalá el tiempo no hubiera roto o desaparecido nada, ojalá no hubieramos crecido tan rápido y sería bueno dejar de creer que voy a volver.


Isabel De Sosa Viera (Uruguay 1983)

29.12.17

Me pregunto - Mariana Kruk


Cuantas noches mas
después de salir a la calle,
acodarme en los bares,
reír con amigos,
hablar de los sueños,
armar planes a futuro,
relojear a otros hombres, 
y sentirme bien incluso...
me voy a ir a acostar
pensando en vos?


Mariana Kruk (Buenos Aires - Argentina 1983)

4.12.17

Indice de una despedida; todas las canciones mienten



Esta no es la última vez que voy a escribirte 
sólo se me da bien mentir a las personas
con los folios en blanco no puedo
y tú siempre has sido como un libro abierto
con una piedra por marcapáginas.

Ojalá te tengan y no dejen de quererte
nunca
he sabido mirar a los ojos del que ama y negarle el placer de acabar con todo
lo que necesita para sentirse vivo.

Evoco la nostalgia de los cobardes
para escribir sobre los valientes que se atrevieron a soltar las manos de la cornisa.

Ojalá siempre tengas miedo para que puedan quitártelo todo.

Que te den la mano para cruzar la calle
que se os pongan en rojo los semáforos
quitándoos las legañas del que no duerme
porque no quiere
o porque te quiere hacer sudar
sin esfuerzo.

Que te follen más o menos
pero que te lo hagan
el amor o feliz
lo que seas.

Ojalá te despierten en París
estés en la ciudad que estés
y se queden. 

Siempre nos quedará Roma

Ojalá el camino te encuentre a ti
y no tenga cojones a despertarte. 


Que no te haga falta Navidad para recibir regalos
que no tengas que morir para recibir flores
que te pongan el grito en el cielo sólo si piensan subirte 
y que no te suelten
nunca
he sabido cómo despedirme
saludando sin perder las formas
y los vestidos de volantes.

Que te besen con las mismas ganas con las que me fumo el primer cigarro del día
y te traigas como desayuno a la cama
y se queden a comer
hasta que te acabes toda esa tristeza
que fui acumulando bajo tu cama
mientras te hacías la dormida.

Que te multen los vecinos por la risa
y que lo pague otro.

Que te vaya bien.

Que te vayas bien.


'Pero lejos.'

Irene X (Zaragoza - España)

26.5.16

Conté con los dedos... - Irene Gruss



Conté con los dedos de mi mano 
las veces que tuve, no las que amé.
Las yemas de los dedos
se quedaron mirándome, las líneas
de la mano rieron (¿amé
lo que tuve? ¿Quise decir
quiero un poco
de esto o de aquello,
gané, perdí semejante
generosidad?).
Ahora que me aferro
a lo que tengo _como un poco
de nada_.
veo líneas que una burla desecha.
y lenta, tiernamente abro
el puño, dejo caer
la arena, vuelvo a tomarla.


Irene Gruss (Buenos Aires - Argentina 1950)

19.4.15

Acuerdo - Irma Cristina Cardona



Si me retas, puedo:
así que ni lo intentes.
No necesito tiempo para quererte,
ni tengo afán de ganarte.
No me enfado si te quedas o te vas,
porque mi felicidad no depende de ti.

Pero si te quedas,
voy a reírme un poco más que siempre
porque no tendré que calentar la cama
y dormir sin medias, alborota mi alegría.
Si te quedas,
podré cerrar los ojos hasta tarde, sin excusas
y tomaré café otra vez,
porque resulta mejor hacerlo para dos.
Si te quedas,
llenaré la tina un poco menos
y jugaré contigo de nuevo con la espuma.
Si te quedas,
no tendré prisa de salir
estaré contigo un rato más
desayunando con tus besos.
Si te quedas,
el mercado, las cuentas sin pagar
y los afanes se irán para mañana:
no pasará nada por un día si te quedas.
Podré romper la rutina de mujer aplicada,
me excusaré en el trabajo
para llenar el día entero de ti.

Pero por favor,
deja la maleta en la puerta,
porque sin dolor
puedo cambiar mi vida por un día,
si no vas a quedarte de verdad.


Irma Cristina Cardona (Bogotá - Colombia)

3.4.15

Cuántas veces hay que odiar para escribir una sola canción de amor - Irene X



Ese hueco ardiendo como si hubiese mecido un cadáver
que queda cuando te vas
deja intacta la postura que mantienes hace siglos
evaporarte
siendo la mía
la menos inteligente
Aferrarme
a la punta de unos dedos
como el que lame una huella dactilar
buscando identidad
Quiero saber quién soy de tu boca
Hazme tu pequeño detalle
juega a tenerme con otrasQuiero hacerte el lazo que me estrangule cuando me regale
y me abras como un niño el día de reyes
destrozándome
Déjame ser discusión si eres el motivo
desde que tengo uso de razón
la he perdido
ya no le tengo miedo a lo que se me viene encima
sino a lo que se me va
Vete con la música a otra amante
amansa a otra fiera
Ámame en manada
obsérvame entre tus dedos como el que caza una mosca

desnúdame como si buscases entre tus papeles
el último poema que perdiste
antes de quemar
después de leer.
 
Apaga tus naves
Déjame pasear descalza por tu campo de concentración
hazme creer que es de fresas
Reconóceme como la puta de tu lengua
cuando te comas otro helado

Descuartízame como a una factura
no te atrevas a saber lo que vale la pena
hasta que no lo hayas pagado todo conmigo

Maldíceme en los estadios
secuéstrame un miércoles cualquiera
pídeme un rescate
mira mi foto en el telediario
mátame antes de que sea demasiado y tarde en morir
llora sobre mi cuerpo entre tus brazos
entiérrame en el jardín de tus vecinos
finge normalidad
que yo nunca
jamás
me entere
de lo mucho que me has querido.


Irene X  (Zaragoza - España)
  
Blog de la autora

25.3.15

Centro



Y que el amor nos arma y nos desarma como quiere
nos muerde, nos lame y nos arranca la carne.
Nos acaricia, nos calma y nos mueve del centro.
Y que ahi vamos caminando como podemos
como queremos cuando podemos.

Y que la vida es ésto, que las sensaciones llegan y se van y que llegan otras y que estamos solos y que siempre estamos menos solos de lo que creermos y que también que bueno es estar solo y pasar por el espejo y reconocerse y que a pesar de los raspones y machucones no me canso de sentir.

Que la sinceridad es paz en algún otro idioma, pero que significan lo mismo.

Que las noches van y vienen, que vamos y venimos, que la cama se tiende y se destiende cada mañana.

Que la piel extraña, que la piel rechaza, que la piel reconoce, que la piel se nos renueva un poquito todos los dias.
Que estar vivo es reir y llorar y sentir siempre un poco de nostalgia en alguna parte del cuerpo.

Que cuando el corazon aprisiona no solo deja marcas sino que nos empuja a un reconocimiento dorado de nosotros mismos.

Que no siempre hay que ser fuerte, que también está bien permitirse ser débil, que podemos luchar contra la corriente o dejarnos llevar por ella.

Que siempre hay mas de una opción, en todo, en todos.


Que la tristeza y la alegría son las caras de una misma moneda
y mientras pasa el tiempo me juego la vida  que esto no puede ser otra cosa que ser feliz.


Isabel De Sosa Viera (Uruguay 1983) ©

23.3.15

El azote de las recomendaciones - Begoña Leonardo


No hables más de liviandades
Lujuria
sexo
vientres
literatura
y humedades varias.
No en bares
trasnochando soledades
salpicadas de tinta
cerveza y humo de colegas.
No te pega.
A tu edad
ya no es tiempo
de estos excesos.
A tu edad
tendrías que pensar
en estabilidad
en hipotecas
en desafíos económicos
rentables, confortables...
Tendrías que tener:
Una casa o dos
un coche o dos
un perro
y/o
un gato.
Porque peinas canas
y te ríes demasiado
y tienes arruguitas
que pronto serán arrugotas,
y deberías tener más hijos
antes de parecer su abuela,
y tendrías que haber disfrutado
de algún premio selvático
o de alguno, en plan
crucero por el Mediterraneo.
Porque el tiempo pasa,
y, dime;
dime qué has hecho...
Perdiste muchos trenes
y te diste la vuelta.
Y algo que me preocupa.
No escribas más versos,
como si tuvieras veinte años.
No sigas con eso de que eres poeta.

Begoña Leonardo

28.1.15

Besos



Hay dias en los que vuelvo a contar todos los besos que no me diste.


 Isabel De Sosa Viera (Uruguay - 1983) ©

29.12.14

Nunca


Nunca me amaste
Y eso nunca me lo voy a poder perdonar.


Isabel De Sosa Viera (Uruguay - 1983) ©

10.12.14

Me fui - Isabel De Sosa Viera


Junté mis cosas y me fui de esa casa.
Me fuí con el dolor en las manos y en la cara, me fui sin querer irme, me fui deseando irme, me fuí; sin saber a donde iba o de que forma me iba a levantar cada mañana, me fui poseída por una angustia tan perturbadora que hasta me animo a llamarla macabra, me fuí sabiendo que era para siempre.

Antes de irme lavé todo, lavé todas las sábanas y las mantas, lavé hasta las fundas que vienen con las almohadas, no quería llevarme tu mas mínimo olor si no ibas a volver a abrazarme cada noche, no quise llevarme nada que pudiera personificarte en segundos, me estabas empujando a sentir tu ausencia real y dura.


Me fuì buscando un rincón en donde poner mi corazón y dejarlo en paz, supurando; un rincón en donde llorar ahogada en mi propia angustia, sabiendo que eso, con el tiempo, pasa. Un lugar en donde me sintiera a salvo y no me despertara a la hora exacta de la madrugada en que escuchaba tus llaves en la puerta de calle cada noche.

El dolor me consumió el alma, la carne, algunas neuronas y el pelo; llegó hasta donde ningún otro dolor jamás llegó, no supe, hasta ahí como se sentía de desgarrador un abandono, no supe hasta ahí la crueldad de no sentirse amado en absoluto.
Ahí, recién ahí, me di cuenta que me faltaba entender y aprender muchas cosas las cuales ignoraba como eran, por ejemplo, el desamor en estado puro.
La realidad enorme y vacía me dió ese rincón, donde después de muchas noches y con algunas pastillas logré cerrar mis ojos sabiendo que no ibas a volver.

Busqué paz en las mañanas, en ese aire fresco del amanecer que renueva todo, en ese aire que te quiere hacer creer que la ciudad es mas linda de lo que la ves al mediodía.
Busqué refugios; me busqué a mi misma en la soledad, me busqué en una cama enorme, me busqué en los ratos que pasaba contigo, me busqué en las cosas que compartiamos, me busque en el silencio de mi casa y en las horas de la madrugada donde lloraba apretada para que los vecinos no me escucharan.
 Y me encontré, finalmente me encontré aunque me pierda de a ratos.

Aún no se adonde estoy, pero ya no espero que vuelvas, ni que el teléfono suene a las 4:30, ni oir el ruido de las llaves en la puerta, pero sin saber porqué sigo dejando intacto toda la noche el lado izquierdo de la cama.


Isabel De Sosa Viera - (Uruguay - 1983) ©