26.5.16

Conté con los dedos... - Irene Gruss



Conté con los dedos de mi mano 
las veces que tuve, no las que amé.
Las yemas de los dedos
se quedaron mirándome, las líneas
de la mano rieron (¿amé
lo que tuve? ¿Quise decir
quiero un poco
de esto o de aquello,
gané, perdí semejante
generosidad?).
Ahora que me aferro
a lo que tengo _como un poco
de nada_.
veo líneas que una burla desecha.
y lenta, tiernamente abro
el puño, dejo caer
la arena, vuelvo a tomarla.


Irene Gruss (Buenos Aires - Argentina 1950)

19.4.15

Acuerdo - Irma Cristina Cardona



Si me retas, puedo:
así que ni lo intentes.
No necesito tiempo para quererte,
ni tengo afán de ganarte.
No me enfado si te quedas o te vas,
porque mi felicidad no depende de ti.

Pero si te quedas,
voy a reírme un poco más que siempre
porque no tendré que calentar la cama
y dormir sin medias, alborota mi alegría.
Si te quedas,
podré cerrar los ojos hasta tarde, sin excusas
y tomaré café otra vez,
porque resulta mejor hacerlo para dos.
Si te quedas,
llenaré la tina un poco menos
y jugaré contigo de nuevo con la espuma.
Si te quedas,
no tendré prisa de salir
estaré contigo un rato más
desayunando con tus besos.
Si te quedas,
el mercado, las cuentas sin pagar
y los afanes se irán para mañana:
no pasará nada por un día si te quedas.
Podré romper la rutina de mujer aplicada,
me excusaré en el trabajo
para llenar el día entero de ti.

Pero por favor,
deja la maleta en la puerta,
porque sin dolor
puedo cambiar mi vida por un día,
si no vas a quedarte de verdad.


Irma Cristina Cardona (Bogotá - Colombia)

3.4.15

Cuántas veces hay que odiar para escribir una sola canción de amor - Irene X



Ese hueco ardiendo como si hubiese mecido un cadáver
que queda cuando te vas
deja intacta la postura que mantienes hace siglos
evaporarte
siendo la mía
la menos inteligente
Aferrarme
a la punta de unos dedos
como el que lame una huella dactilar
buscando identidad
Quiero saber quién soy de tu boca
Hazme tu pequeño detalle
juega a tenerme con otrasQuiero hacerte el lazo que me estrangule cuando me regale
y me abras como un niño el día de reyes
destrozándome
Déjame ser discusión si eres el motivo
desde que tengo uso de razón
la he perdido
ya no le tengo miedo a lo que se me viene encima
sino a lo que se me va
Vete con la música a otra amante
amansa a otra fiera
Ámame en manada
obsérvame entre tus dedos como el que caza una mosca

desnúdame como si buscases entre tus papeles
el último poema que perdiste
antes de quemar
después de leer.
 
Apaga tus naves
Déjame pasear descalza por tu campo de concentración
hazme creer que es de fresas
Reconóceme como la puta de tu lengua
cuando te comas otro helado

Descuartízame como a una factura
no te atrevas a saber lo que vale la pena
hasta que no lo hayas pagado todo conmigo

Maldíceme en los estadios
secuéstrame un miércoles cualquiera
pídeme un rescate
mira mi foto en el telediario
mátame antes de que sea demasiado y tarde en morir
llora sobre mi cuerpo entre tus brazos
entiérrame en el jardín de tus vecinos
finge normalidad
que yo nunca
jamás
me entere
de lo mucho que me has querido.


Irene X  (España)
  
Blog de la autora

25.3.15

Centro



Y que el amor nos arma y nos desarma como quiere
nos muerde, nos lame y nos arranca la carne.
Nos acaricia, nos calma y nos mueve del centro.
Y que ahi vamos caminando como podemos
como queremos cuando podemos.

Y que la vida es ésto, que las sensaciones llegan y se van y que llegan otras y que estamos solos y que siempre estamos menos solos de lo que creermos y que también que bueno es estar solo y pasar por el espejo y reconocerse y que a pesar de los raspones y machucones no me canso de sentir.

Que la sinceridad es paz en algún otro idioma, pero que significan lo mismo.

Que las noches van y vienen, que vamos y venimos, que la cama se tiende y se destiende cada mañana.

Que la piel extraña, que la piel rechaza, que la piel reconoce, que la piel se nos renueva un poquito todos los dias.
Que estar vivo es reir y llorar y sentir siempre un poco de nostalgia en alguna parte del cuerpo.

Que cuando el corazon aprisiona no solo deja marcas sino que nos empuja a un reconocimiento dorado de nosotros mismos.

Que no siempre hay que ser fuerte, que también está bien permitirse ser débil, que podemos luchar contra la corriente o dejarnos llevar por ella.

Que siempre hay mas de una opción, en todo, en todos.


Que la tristeza y la alegría son las caras de una misma moneda
y mientras pasa el tiempo me juego la vida  que esto no puede ser otra cosa que ser feliz.


Isabel De Sosa Viera (Uruguay 1983) ©

23.3.15

El azote de las recomendaciones - Begoña Leonardo


No hables más de liviandades
Lujuria
sexo
vientres
literatura
y humedades varias.
No en bares
trasnochando soledades
salpicadas de tinta
cerveza y humo de colegas.
No te pega.
A tu edad
ya no es tiempo
de estos excesos.
A tu edad
tendrías que pensar
en estabilidad
en hipotecas
en desafíos económicos
rentables, confortables...
Tendrías que tener:
Una casa o dos
un coche o dos
un perro
y/o
un gato.
Porque peinas canas
y te ríes demasiado
y tienes arruguitas
que pronto serán arrugotas,
y deberías tener más hijos
antes de parecer su abuela,
y tendrías que haber disfrutado
de algún premio selvático
o de alguno, en plan
crucero por el Mediterraneo.
Porque el tiempo pasa,
y, dime;
dime qué has hecho...
Perdiste muchos trenes
y te diste la vuelta.
Y algo que me preocupa.
No escribas más versos,
como si tuvieras veinte años.
No sigas con eso de que eres poeta.

Begoña Leonardo

28.1.15

Besos



Hay dias en los que vuelvo a contar todos los besos que no me diste.


 Isabel De Sosa Viera (Uruguay - 1983) ©

29.12.14

Nunca


Nunca me amaste
Y eso nunca me lo voy a poder perdonar.


Isabel De Sosa Viera (Uruguay - 1983) ©

10.12.14

Me fui - Isabel De Sosa Viera


Junté mis cosas y me fui de esa casa.
Me fuí con el dolor en las manos y en la cara, me fui sin querer irme, me fui deseando irme, me fuí; sin saber a donde iba o de que forma me iba a levantar cada mañana, me fui poseída por una angustia tan perturbadora que hasta me animo a llamarla macabra, me fuí sabiendo que era para siempre.

Antes de irme lavé todo, lavé todas las sábanas y las mantas, lavé hasta las fundas que vienen con las almohadas, no quería llevarme tu mas mínimo olor si no ibas a volver a abrazarme cada noche, no quise llevarme nada que pudiera personificarte en segundos, me estabas empujando a sentir tu ausencia real y dura.


Me fuì buscando un rincón en donde poner mi corazón y dejarlo en paz, supurando; un rincón en donde llorar ahogada en mi propia angustia, sabiendo que eso, con el tiempo, pasa. Un lugar en donde me sintiera a salvo y no me despertara a la hora exacta de la madrugada en que escuchaba tus llaves en la puerta de calle cada noche.

El dolor me consumió el alma, la carne, algunas neuronas y el pelo; llegó hasta donde ningún otro dolor jamás llegó, no supe, hasta ahí como se sentía de desgarrador un abandono, no supe hasta ahí la crueldad de no sentirse amado en absoluto.
Ahí, recién ahí, me di cuenta que me faltaba entender y aprender muchas cosas las cuales ignoraba como eran, por ejemplo, el desamor en estado puro.
La realidad enorme y vacía me dió ese rincón, donde después de muchas noches y con algunas pastillas logré cerrar mis ojos sabiendo que no ibas a volver.

Busqué paz en las mañanas, en ese aire fresco del amanecer que renueva todo, en ese aire que te quiere hacer creer que la ciudad es mas linda de lo que la ves al mediodía.
Busqué refugios; me busqué a mi misma en la soledad, me busqué en una cama enorme, me busqué en los ratos que pasaba contigo, me busqué en las cosas que compartiamos, me busque en el silencio de mi casa y en las horas de la madrugada donde lloraba apretada para que los vecinos no me escucharan.
 Y me encontré, finalmente me encontré aunque me pierda de a ratos.

Aún no se adonde estoy, pero ya no espero que vuelvas, ni que el teléfono suene a las 4:30, ni oir el ruido de las llaves en la puerta, pero sin saber porqué sigo dejando intacto toda la noche el lado izquierdo de la cama.


Isabel De Sosa Viera - (Uruguay - 1983) ©

30.11.14

Abismo - Irma Cristina Cardona


Tan oscuro no te quiero,
tan lleno de sombras que aplastan
tan negro que das miedo a los gatos
tan turbio que lo estancas todo
tan gris  que alimentas el frío.

Tan lleno de miedo no te quiero
con tu voz que todo lo calla
con tu silencio de trampa
con tu mirada mordaza
con tu lengua viperina que arrasa.

Tan vacío
tan osco
tan lejano
tan frívolo
ya no te quiero
y no sé como un día quise quererte.

Deja de robarte mi luz
Sigue caminándote las calles vacías
Síguete arriesgando en callejones sin salida

Espero con ansias el día
en que encuentres el abismo y vueles
y viajes
y vivas
          y sueltes
               y ya no regreses.



Irma Cristina Cardona (Bogotá - Colombia) 

Premoniciones - Irma Cristina Cardona



Presentí que vendría un rato
a acompañar mi corazón
y que no se quedaría.
Lo supe siempre, desde el principio
y acepté caminar sintiendo la luz
aún sabiéndome a oscuras.
Acepté pensar que si me besaba
no se trataba de amor,
que sus caricias
fueran solo parte de ese juego de estar juntos.
Acepté bloquear mi cuerpo
a cualquier sensación diferente al deseo
y decidí no enamorarme.
Presentí que vendría un rato
y me gustó tanto esa visita...
porque entre su boca recuerdo menos el pasado,
porque sobre su piel me angustia menos pensar en el futuro,
porque  sus ojos atrapan mi presente.

Presiento que se irá
más pronto que tarde
y no sé ya si lo nostalgie.
Tal vez extrañe el café que prepara
para días como hoy
en el que el corazón se siente frío.



Irma Cristina Cardona  (Bogotá - Colombia)

22.10.14

Cárcel de amor - Amalia Bautista




De todas las mujeres que has tenido
que me quieres a mí más que a ninguna
es lo que dices siempre. Sin embargo,
ellas pudieron compartir tu cama,

y a mí me has encerrado en este cuarto
en el que me visitas por las tardes,
me traes dulces y libros, y me hablas
de arte y literatura. Al despedirte

me das un paternal beso en la frente
y así hasta el otro día. Y yo me quedo
sola y me aburro. Y echo en falta un hombre.

Por eso no te extrañes, amor mío,
si vienes a mi celda por sorpresa
y me ves abrazada al carcelero


 
Amalia Bautista (Madrid - España 1962)

15.10.14

Baluarte - Elvira Sastre



Día uno sin ti;
Te echo tanto de menos, que en el reloj aún es ayer.


Día dos sin ti;
No salgo de la cama, aún estás conmigo, tan guapa, aunque sea en mis pesadillas.


Día tres sin ti;
No llamas y todo, las canciones mi cama la pena mi pecho tu nombre mi nombre con el tuyo tus fotos mis trozos nuestros restos, comunica.


Día cuatro sin ti;
Me abandonaste a las tres en punto. El reloj lleva cuatro días marcando las tres y cinco.


Día cinco sin ti;
Tu ausencia aplastando mis entrañas, pareciera que han pasado por mi alma noventa años.


Día seis sin ti;
Hoy solo he llorado escuchando a Andrés y leyendo a Ernesto. Voy mejorando.


Día siete sin ti;
Mi madre me ha besado las ojeras y he salido del ataúd que es mi cama sin ti, dejando al lado de la almohada una nota de resurreción.


Día ocho sin ti;
Me he ido a dar un paseo a la playa, ha llovido como si le hubieran roto el corazón al cielo y he comprendido que uno es de donde llora pero siempre querrá ir a donde ríe.


Día nueve sin ti;
No te olvido, pero hoy he vuelto a reír de nuevo y he sentido un anhelo recorfortante al abrir la ventana, como si el aire barriera los fantasmas de mi suelo.


Día diez sin ti;
He dejado de huir porque me he dado cuenta de que soy la unica que me sigue. Tu recuerdo tampoco: se ha quedado atrás. Creo que me acerco a la meta.


Día once sin ti;
Me he olvidado de que te estaba olvidando y te he olvidado.


Día doce sin ti;
He conocido a alguien, soy yo. Voy a darme una oportunidad.



Elvira Sastre (Segovia - España 1992)

13.10.14

Todo lo que escribí sobre nosotros - Nazim Hikmet



La separación estaba sobre la mesa, entre la taza de café
y el vaso de limonada.
Fuiste tú quien la puso ahí.
Un cuenco era el agua en el fondo del pozo.
Contemplaba inclinándome.
Una criatura gigantesca sonreía lentamente a una nube.
Yo gritaba.
Mi voz te había perdido.
Su eco retrocedía.
La separación estaba sobre la mesa en la cajetilla de tabaco.
La trajo el camarero de gafas, sin que la hubieras encargado.
Era humo retorciéndose en tus ojos
en la punta de tu cigarrillo,
en la palma de tu mano, dispuesta para decir adiós.
La separación estaba sobre la mesa
en el punto donde apoyabas el codo.

En lo que pasaba por tu mente estaba la separación,
en lo que escondías en mí, en lo que no escondías,
la separación estaba en tu serenidad.
En tu miedo ilimitado estaba la separación.

Enamorarse, así, de repente, como si se abriera una puerta...

Mentira todo lo que hemos escrito sobre nosotros.
No ha sido lo que fue, sino lo que quise
que fuera entre nosotros.
Eran mis anhelos puestos en mis inalcanzables ramas,
era mi sed, sacada del pozo de mis sueños.
Los había dibujado sobre la luz.
Todo lo que escribí sobre nosotros es verdad.
Tu belleza:
es decir, un cesto de frutas o bien una comida campestre;
estar lejos de ti:
es decir, el que me vuelva el último farol
en la última calle de la última esquina de la ciudad.
El que esté celoso de ti:
es decir, el que corra, con los ojos vendados, de noche, tras los trenes.
Mi felicidad:
es decir, el río soleado que rompe su dique y corre.

Todo lo que escribí sobre nosotros es mentira.
Todo lo que escribí sobre nosotros es verdad.



Nazim Hikmet (Salónica - Grecia 1902)