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Mostrando las entradas de Agosto, 2011

Al final - Irene Sánchez Carrón

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Que pocas cosas duelen. Digamos, por ejemplo, que se puede no amar de repente y no duele. Duele el amor si pasa hirviendo por las venas. Duele la soledad, latigazo de hielo. El desamor no duele. Es visita esperada. No duele el desencanto. Es tan sólo algo incómodo. Somos así, mortales irremediablemente, sin duda acostumbrados a que todo termine. Irene Sánchez Carrón (Navaconcejo - Cáceres - España 1967) De "Porque no somos dioses" 1998

Silencio II - Gabriela Alicia Lorenzo

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Desnudas recorriendo el cielo de las que no saben a donde queda el infierno Inventamos el lenguaje de las que no tienen nombre cantando canciones de agua sobre nuestras pieles. A nadie pedimos permiso para tocar de norte a sur estas tierras nuestras. No hay límite capaz de detener los ríos cristalinos de nuestra ansiedad, No hay silencio capaz de negar nuestros deseos. Gabriela Alicia Lorenzo (San Nicolás - Buenos Aires - Argentina 1968)

Donde vivo - Analia Pinto

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Para Emma En el tremendo silencio de los claustros, en la cresta furiosa de una verde ola, en el súbito despertar de unos ojos que se abren al mundo, en la clara mañana que empezó mi vida, en el viento que arrastra mi voz y la suya, en la cumbre de la montaña más alta y más lejana, en el cálido aroma de la canela, la vainilla y el enebro, en la puerta misma del Infierno, en el día de hoy, de hoy mismo allí es donde vivo. Analia Pinto [Aixa Prados] ( Avellaneda - Argentina 1974)

No contemplación - Susana Barragués

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Ante todo, hay que dejar constancia de la satisfacción que me producía contemplarte. Esto es así, es correcto escribirlo porque es preciso, se ajusta a los hechos. Hay que comprender también que esto no volverá a repetirse y asumir que es posible acostumbrarse. Lo demás, describir el reflejo en tu pupila, el fuego, la asimilación súbita de tu pensamiento es humillar, reducir a vulgar el lujo que suponía poder observarte en silencio. Tú no tenías visión sobre ti. Esto supone que la pertenencia de tu imagen me correspondía por entero en esos instantes. Sólo yo sé qué resplandor y sombra tenía tu rostro. Que yo sepa, los relojes, las paredes, todavía no tienen ojos. Yo te veía. Entre mi ojo y el tú contemplado, había una extensión, una concreción palpable, una colección de cosas. Tu señalabas y yo miraba donde se posaba tu vista. Veíamos a un tiempo el mismo objeto, por ejemplo, el trozo de un camión sobre un charco, una pieza de metal que brillaba con extraña intensidad. ...

Sin título - Clarise Lispector

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Mi vida no tiene más remedio Estaré engañándome diciendo que Todavía es posible el futuro que soñé Tengo absoluta certeza que Nada de lo que aprendí fue en vano Siento dentro de mí que Tener un sueño no significa nada No podría decir jamás que Mi futuro puede ser brillante Siento cada vez más que Ya no tengo esperanza Y jamás volveré a mentir que La vida es una gran fiesta Hoy reconozco que es verdad que Vivir es no dejarse llevar por la ilusión... Clarise Lispector (Chechelnyk - Ucrania 1920) *leer luego el poema desde la ultima linea hacia arriba :)

Habitación - Margaret Atwood

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Fotografia Alvaro Sanchez Montañez El matrimonio no es como una casa, ni siquiera una tienda de campaña sino una fase previa, algo más frío: El límite del bosque, donde empieza el desierto las escaleras despintadas de la entrada trasera, en donde nos sentamos en cuclillas, al fresco, y comemos pochoclo donde penosamente, y con sorpresa de haber sobrevivido hasta este punto estamos aprendiendo a hacer el fuego. Margaret Atwood (Ontario - Canadá 1939)

Deja Vu - Adalgisa Neri

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No sé de qué manera ni bajo qué propósito estás de regreso y tan precisa tan abrupta tu presencia vuelve a dar en mi pecho entonces yo también vuelvo y es inevitable como agua me acomodo al recipiente y reposo o recuerdo no hay diferencia en esto a no ser por esa cicatriz que disimulo cuando gana la intemperie regresaste y vuelve mi mano sobre la tuya un día sobre el otro y letra por letra vuelve a las cosas que tocamos su primer nombre advierto que hasta entonces no supe de qué se trataba el retorno y sabras que el verde verde limón que se desangra en la rama soy yo. Adalgisa Neri (Rio de Janeiro - Brasil 1905)

Es la realidad de esta condena - Mar Sánchez Encinar

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Es la realidad de esta condena, la sublime incongruencia de esta calma que a la tempestad precede. Ésta soledad que me crece por dentro, como un virus y se queda allí, entre los días y las noches, entre la piel y el alma. Se suceden los minutos, en este reloj antiguo y desgastado, como mis temidos anhelos. La luz atraviesa esta ropa corroída y se cuelan las ganas por los párpados cerrados. La libertad me encoje y me envenena, me arrastra y me domina. Me quedan los recuerdos, incisivos y recurrentes, como mis sueños. Y antes de que me eclipsen tus ojos y me convierta en piedra, fingiré que eres viento y yo veleta. Mar Sánchez Encinar ( Madrid - España 1980)

Carta II - Idea Vilariño

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Estás lejos y al sur allí no son las cuatro. Recostado en tu silla apoyado en la mesa del café de tu cuarto tirado en una cama la tuya o la de alguien que quisiera borrar -estoy pensando en ti no en quienes buscan a tu lado lo mismo que yo quiero-. Estoy pensando en ti ya hace una hora tal vez media no sé. Cuando la luz se acabe sabré que son las nueve estiraré la colcha me pondré el traje negro y me pasaré el peine. Iré a cenar es claro. Pero en algún momento me volveré a este cuarto me tiraré en la cama y entonces tu recuerdo qué digo mi deseo de verte que me mires tu presencia de hombre que me falta en la vida se pondrán como ahora te pones en la tarde que ya es la noche a ser la sola única cosa que me importa en el mundo. Idea Vilari ño (Montevideo - Uruguay 1920)

Un llanto azul - Cuentos para leer sin rimmel

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Me he cepillado el pelo hasta dejarlo brillante, me he puesto mi vestido verde, el que te gusta, y he cruzado la plaza para llenarme los ojos con esa luz que se cuela entre las copas de los árboles y deja dos escarabajos de oro en mis pupilas. Porque voy a verte. Porque voy a verte aún sabiendo que es para decirte adiós, para que me digas adiós, para que me aprietes las manos entre las tuyas y me hables del amor que ha crecido entre nosotros, pero no es una enredadera que da campanillas violáceas sino una hiedra oscura, que nunca sabrá de flores. Sé todo lo que va a ocurrir. Rodará un llanto azul por mi mejilla. La nombrarás para sentirte menos culpable. Hablarás de ella, de sus años de fervor y entrega, de las tranquilas paredes de tu casa, sacudidas por las pequeñas manchas que les hicieron las manos de tus hijos. hablarás también de ellos: dirás sus nombres con voz trémula, y yo me enterneceré y los acunaré en mi mente, como si me pertenecieran. Es tu ...

Déjalo estar - Miriam Reyes

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Tú no eres mujer de hornos y niños No eres capaz de mantener con vida ni a un cactus No necesitas casa y semental suéltalo, y echa a andar de una vez. Aquel amante tuyo tenía razón Para tí, las personas son accidentes: de pronto te suceden.  Miriam Reyes (Orense - España 1974 )

La muchaha del semáforo - Joan Margarit

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Tienes la misma edad que yo tenía cuando empezaba a soñar en encontrarte. No sabía aún, igual que tú no lo has aprendido aún, que algún día el amor es esta arma cargada de soledad y de melancolía que ahora te está apuntando desde mis ojos. Tú eres la muchacha que yo estuve buscando durante tanto tiempo cuando aún no existías. Y yo soy aquel hombre hacia el cual querrás un día dirigir tus pasos. Pero estaré entonces tan lejos de ti como ahora tú de mí en este semáforo. Joan Margarit ( Sanaüja, Leida - España 1938)

¿A qué deshoras…? - Jaime Sabines

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Para Aka Quizás me reconoces como una hora antigua cuando a solas preguntas, te interrogas con el cuerpo cerrado y sin respuesta. Soy una cicatriz que ya no existe, un beso ya lavado por el tiempo, un amor y otro amor que ya enterraste. Pero estás en mis manos y me tienes y en tus manos estoy, brasa, ceniza, para secar tus lágrimas que lloro. ¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo? Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba. Recoge mi cabeza. Guarda el brazo con que amé tu cintura. No me dejes en medio de tu sangre en esa toalla. Jaime Sabines (Tuxla Gutierrez - Chiapas - México 1926)

Mujeres que corren con los lobos - Clarisa Pinkola Estés

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En nuestra vida, aún cuando un episodio resulte en una caída fuerte o una quemadura seria, siempre hay otro episodio esperándonos, y luego otro. Siempre hay más oportunidades de hacerlo bien, de labrar nuestra vida del modo en que merecemos tenerla. No pierdas tu tiempo odiando un fracaso. El fracaso es mejor maestro que el éxito. Escucha, aprende, sigue adelante. C larisa Pinkola Estés - Estados Unidos 1945 (Fragmento del libro: "Mujeres que corren con los lobos")

Voy a apagar la luz - Vivian Nathan

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"He pasado toda la noche sin dormir, viendo sin espacio tu figura Amar es pensar . Y yo ya casi me olvido de sentir solo pensando en ella" Fernando Pessoa Voy a apagar la luz para quedarme a oscuras con tu rostro, para inventar de nuevo aquel instante: Intimidad etérea y fulminante, piel en la voz, voz en el canto, en la mirada… Voy a apagar la luz porque la oscuridad me obliga a dibujarte, me da la dulce libertad de juntar las ternuras, de calcar las ansias y borrar las soledades… Voy a apagar la luz para pensar en ti. Vivian Nathan (Montevideo - Uruguay 1953)

No quiero - Angela Figuera Aymerich

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No quiero que los besos se paguen ni la sangre se venda ni se compre la brisa ni se alquile el aliento. No quiero que el trigo se queme y el pan se escatime. No quiero que haya frío en las casas, que haya miedo en las calles, que haya rabia en los ojos. No quiero que en los labios se encierren mentiras, que en las arcas se encierren millones, que en la cárcel se encierre a los buenos. No quiero que el labriego trabaje sin agua que el marino navegue sin brújula, que en la fábrica no haya azucenas, que en la mina no vean la aurora, que en la escuela no ría el maestro. No quiero que las madres no tengan perfumes, que las mozas no tengan amores, que los padres no tengan tabaco, que a los niños les pongan los Reyes camisetas de punto y cuadernos. No quiero que la tierra se parta en porciones, que en el mar se establezcan dominios, que en el aire se agiten banderas que en los trajes se pongan señales. No quiero que mi hijo desfile, que los hijos de madre de...

Otro cielo - Mario Benedetti

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No existe esponja para lavar el cielo pero aunque pudieras enjabonarlo y luego echarle baldes y baldes de mar y colgarlo al sol para que se seque siempre faltaría el pájaro en silencio no existen métodos para tocar el cielo pero aunque te estiraras como una palma y lograras rozarlo en tus delirios y supieras al fin como es al tacto siempre te faltaría la nube de algodón no existe un puente para cruzar el cielo pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla a fuerza de memoria y pronósticos y comprobaras que no es tan dificil siempre te faltaría el pino del crepusculo eso es por que se trata de un cielo que no es tuyo aunque sea impetuoso y desgarrado en cambio cuando llegue al que te pertenece no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar pero estarán el pájaro y la nube y el pino. Mario Benedetti (Paso de los Toros - Uruguay 1920)

Domingo - Tove Ditlevsen

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Nunca ocurre nada los domingos. Nunca encuentras un nuevo amor en domingo. Es el día de los infelices. Día de pensión o día de familia. Las horas más dolorosas de la amante cuando se imagina a su amado con sus hijos en las rodillas mientras su mujer, sonriente, entra y sale con tentadoras bandejas. Un día maldito. Alguna vez tuvo que haber sido diferente. ¿Por qué si no tendríamos todos que esperar con ansias el domingo durante toda la semana? ¿Quizá cuando íbamos a la escuela? Pero ya entonces las campanas sonaban compungidas y grises como lluvia y muerte. Ya entonces las voces de los adultos eran débiles e insonoras como si buscasen a tientas y en vano las palabras dominicales. El olor a humedad y a pan mohoso, a sueño, botas de goma y achicoria ya subía entonces por la escalera y la calle, que estaba dura, vacía y diferente de una manera desolada ­ El olor dominical nos forraba con la gruesa capa de la decepción que sigue a una expectativa sin meta específica. Pero, entonces ¿cuá...

Llanto súbito

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De un tiempo a esta parte hay un momento del día en que me brota de la nada desde lo mas profundo de mis entrañas un llanto súbito. Lloro con dolor, con nostalgia con locura y hasta con un poco de bronca. Creo que es porque te voy despidiendo de a poquito y veo como nos vamos alejando; de a poquito... Yo soporto el llanto, lo lloro fuerte y dejo que salga como quiera. Pero dejo constancia que en mi corazón no cabe un solo rasguño mas. Isabel De Sosa Viera - Isza ©

Poema de Amor - Lauren Mendinuetta

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Para Jorge Luis Borges Me pesan El bullicio y la injusticia La marea turbia Y el olor de un atardecer marino Que no he de presenciar Las largas despedidas Y los encuentros fugaces Algunas palabras Y los silencios forzados por la distancia La noche despoblada de ti Que avanza indiferente Hacia el abismo del día Las letras que componen tu nombre Inmensa pieza del universo que todo lo encierra La cifra que define tu número El género que marca tu cuerpo El tiempo indefinido de tu existencia. Lauren Mendinueta (Barranquilla - Colombia 1977)

Cántico - Rosa Maria Roffiel

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Me gustan las mujeres esdrújulas sin brújula sin mítica con tónica. las que aman con las vísceras las células las glándulas las rítmicas intrépidas impúdicas las pérfidas ingrávidas poéticas las mágicas las lésbicas lunáticas Me gustas tú, Andrómeda erótica magnífica política MUJERICA. Rosa María Roffiel ( Veracruz - México 1945)

Sin título - Gloria de Frutos

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Al final siempre regresamos a nosotros mismos por el camino que conduce a la calle del aire donde el tiempo es sólo un soplo en nuestra memoria. A escribir con los dedos en los labios que provocan. A estrechar cinturas sin cadenas, a besar noches. Y amanecer entre fragancias libre de toda culpa. Al final siempre regresamos a nosotros mismos porque también somos lo que nunca fuimos. Estrella fugaz en el universo clandestino de los amantes. Gloria de Frutos (Madrid - España 1946)

Sobrevivientes - Rosa Maria Roffiel

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Para mi Hermana Virginia   Yo conozco tu locura porque también es la mía Somos locas rebeldes locas de estar vivas locas maravillosas estrafalarias, floridas Ovejas negras descarriadas sin remedio vergüenza de la familia piezas de seda fina amazonas del asfalto guerrilleras de la vida Locas de mil edades llenas de rabia y gritos buscadoras de verdades locas fuertes poderosas locas tiernas vulnerables Cada día una batalla una norma que rompemos un milagro que creamos para poder seguir siendo Locas solas tristes plenas Mujeres locas, intensas locas mujeres ciertas.  Rosa Maria Roffiel (Veracruz - Mexico 1945)     Cada dia agradezco a la vida que me hallas tocado tú como hermana. Te amo, para siempre...

Un Huésped - Idea Vilariño

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No sos mío no estás en mi vida a mi lado no comés en mi mesa ni reís ni cantás ni vivís para mí somos ajenos tú y yo misma y mi casa sos un extraño huésped que no busca no quiere más que una cama a veces. Qué puedo hacer cedértela. Pero yo vivo sola. Idea Vilari ño (Montevideo - Uruguay 1920)

Autorretrato - Tove Ditlevsen

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Yo no sé: cocinar llevar sombrero ser acogedora llevar joyas arreglar flores recordar citas agradecer regalos dar la propina adecuada retener a un hombre mostrar interés en las reuniones de padres. No puedo dejar de: fumar beber comer chocolate robar paraguas quedarme dormida por la mañana olvidarme de recordar cumpleaños y limpiarme las uñas. Hablar por boca de otros revelar secretos amar lugares extraños y psicópatas. Puedo: estar sola fregar platos leer libros construir frases escuchar y ser feliz sin mala conciencia. Tove Ditlevsen (Copenhague - Dinamarca 1917)

Pa Otros - Berta Piñan

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Para otros la aventura, los viajes, el ancho del océano, Roma ardiendo y las pirámides, las selvas indomables, la luz de los desiertos, los templos y el rostro de la diosa. Para ellos rascacielos y ciudades, palacios del sueño contra el tiempo, la sonrisa de Buda, las torres de Babel, los acueductos, la industria incesante del hombre y sus afanes. A mi dejadme la sombra difusa del roble, la luz de algunos días de otoño, la música callada de la nieve, su caer incesante en la memoria, dejadme las cerezas en la boca cuando niña, la voz de los amigos, la voz del río y esta casa, de algunos libros, pocos, mi mano dibujando, despacio, la curvatura perfecta de tu espalda. Berta Piñan

Si soy rara - Ester Vallbona

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Si soy rara por intentar sembrar en el camino semillas de alegría. Si soy rara por sonreírle a la vida aunque me lo ponga difícil. Si lo soy por creer que el mundo es un ser vivo que tiene derecho a recibir, no sólo a dar. Si lo soy por prestar oídos al pulso de la naturaleza en lugar de a los engañosos cantos de sirena de la sociedad. Si defiendo que la ayuda no se compra ni se vende, sino que se presta. Si me emociona el retorno, cada año, de una golondrina al nido que la vio nacer. Si me indigna ver a una mujer con las manos ajadas de trabajo mal recompensado. Si me duele el niño de mirada marchita que se cruza en mi camino. Si soy rara por pensar que a la humanidad le queda una esperanza mientras haya una sola persona que lo crea. Si consiguen embelesarme el sonido de una nota, el arrullo de un mar en calma. Si no escucho las palabras porque me pierdo en la voz que las pronuncia. Si soy rara por despertar, a media noche, con la urgencia de un verso prendido en mi boca. Si soy rara ...

Yo lo ignoraba todo de la vida - Beatriz Gimeno

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Yo lo ignoraba todo de la vida. Era muy joven y mis labios besaban dulces pieles que no se me negaban. Nadie me hablaba del dolor que yo no conocía y el amor lo intuía vagamente porque todo bastaba cuando el deseo crecía. Los besos entonces no mataban, ni herían las palabras, el placer sospechado era posible, vivía, puedo decir bien alto que vivía. ¿Qué pasó? No lo se. Las playas son las mismas, los cuerpos aún son jóvenes, el deseo es audaz -tal como entonces, quizá más- mis muslos aún aprietan caderas poderosas, y sin embargo mi aliento se extingue lentamente y hieden ya todos los puertos donde arribo. Me duelen los recuerdos de otros días, las risas, los olores, el deseo que dejé de cumplir por lanzarme al camino. Ahora soy pieda inmóvil en mi casa, esposa austera y fiel, madre amante y tirana, oscura sombra de mí misma, aburrimiento tenaz, desidia -de dejado de ser-, se ha apagado la luz que más me llama. Beatriz Gimeno (Madrid - España 1952)

Detesto - Ester Vallbona

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Detesto a la gente que me condena sin tomarse la molestia de conocerme. No soporto a los que no miran de frente, a los que miran por encima del hombro, a los que hablan a la espalda. Aborrezco a aquellos que te valoran por lo que tienes o, peor, por lo que no tienes. Me repugnan los que creen que el dinero lo compra todo y a todos. Maldigo a quienes no respetan la vida y ponen en manos de críos máquinas de matar y no juguetes. Me aburren quienes no tienen nada que decir y se conforman con lo que dicen los demás. No aguanto la envidia. Censuro la maldad. Reniego de la mentira. Me apenan los que traicionan la palabra confianza. Desapruebo las batallas, si no son por amor. Sin embargo, valoro a quienes se toman la molestia de conocerme antes de juzgarme. Me seducen los que me miran cara a cara, con mirada franca. Aprecio a quienes me quieren por lo que tengo y lo que perdí. Me cautivan los que no venden su alma, la regalan. Admiro a quienes saben hacer felices a los demás, a los que re...

Reflejo - Susana Barragués

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Tengo miedo de ser esa mujer que se detiene un día, frente a los escaparates de unos grandes almacenes, y descubre que no se reconoce a sí misma en su reflejo. Tengo miedo de ser esa mujer que asustada, deja caer las bolsas de la compra por el suelo, y grita señalándose a sí misma en el cristal. Tengo miedo de ser esa mujer que se recompone, mira alrededor, recoge deprisa las bolsas de la compra, y deja tras de sí a una parte de ella misma enloqueciendo frente a su reflejo en el cristal. Tengo miedo de ser esa mujer que se aleja caminando de sí misma, comentando con desconocidos, ¿Has visto a esa mujer, que grita frente a su reflejo, como si no se reconociera a sí misma? Susana Barragués (Bilbao - España 1979)