Gansos salvajes - Mary Oliver
No tenes que ser buena. No tenes que caminar de rodillas cien kilómetros por el desierto, arrepintiéndote. Solamente tenes que dejar el animal sumiso que es tu cuerpo ame lo que ama. Contame de tu desesperanza, que yo te cuento de la mía. Mientras tanto el mundo sigue. Mientras tanto el sol y las piedritas rotas claras de la lluvia se mueven por los paisajes, sobre los prados y los árboles frondosos, las montañas y los ríos. Mientras tanto, arriba, aire limpio y azul, los gansos salvajes. vuelven a casa una vez más. Seas quien seas, no importa lo sola que estés, el mundo se ofrece a tu imaginación, te llama como los gansos salvajes, ensordecedor y fascinante, anunciándote una y otra vez tu lugar en la familia de las cosas. Mary Oliver (Cleveland - Estados Unidos 1935)