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Ganas

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Hay que seguir las ganas y las ganas no son nunca despacio; por lo tanto hay que seguir rápido. Isabel De Sosa Viera   - Isza

Imagen cotidiana - Lina Zerón

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Este desánimo eterno y pegajoso, esta intransigente búsqueda perfecta de ti. Ya no hay lunes malhumorados ni eufóricos viernes ni domingos depresivos. Ni siquiera soy simétrica como los miércoles ni me parezco al aburrido jueves. Debería inventar otros nombres a los días, restarle semanas a los meses, abolir las tardes de lectura, los arrumacos en los parques de parejas clandestinas, nuestra imagen cotidiana, Tal vez regresaría el ánimo de continuar aquí. Lina Zerón (México - D.F 1959)

Chau número tres - Mario Benedetti

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Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres. Sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro. Te dejo frente al mar descifrándote sola sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota. Te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteranía. Pero tampoco creas a pie juntillas todo no creas nunca creas este falso abandono. Estaré donde menos lo esperes por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos. Estaré en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra. Estaré repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen. Y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote. Mario Benedetti (Paso de los Toros - Uruguay 1920)

Fuerte - Ana Pérez Cañamares

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Fotografia: Inoka Entonces ¿tú también me ves así? ¿Tú también me ves fuerte? Porque le echo cayena a la comida, porque bebo como un hombre (un hombre que bebe mucho) porque me he horadado el cuerpo -y el cerebro- porque he parido a cuatro patas como una hembra en su guarida porque okupé en Londres porque he hablado en público y he lavado y vestido a mi madre muerta porque me he rapado el pelo y lo he teñido de amarillo porque he dormido sola en el monte y he puesto a conversar mi oscuridad con la oscuridad de fuera. Así que tú también me ves fuerte. Serás de los que te sorprendas el día que me desplome; insistirás en que nunca me viste dar una señal de debilidad o de abatimiento. Te equivocarás como todos y no podré culparte: toda la vida llevo apoyándome en esta fama de fuerte. Sólo yo sé que la fama camina sobre muletas podridas.     Ana Pérez Cañamares  (Santa Cruz de Tenerife 1968)

Hilos de seda - Amalia Bautista

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Pensaron que era la paciente esposa de un héroe La que espera noche y día tejiendo y destejiendo La que ignora que nunca vuelve el mismo que ha partido Y solo soy una maldita araña Siempre creí que solo las palabras salían de mi boca, y que eran ellas las que lograban aplazar mi muerte. Hoy sé que de mi boca sale un hilo, transparente y tenaz como un insomio, que te ha atado a mi vida para siempre Llevo casi mil noches fabulando, me duele la cabeza, tengo seca la lengua y agotados los recursos y la imaginación. Y ni siquiera sé si me salvaré con mis mentiras.  Amalia Bautista (Madrid - España 1962)

Rescate - Cristina Ramb

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Tengo miedo de mi de morirme de mi misma de levantarme una mañana y darme cuenta que todo mi optimismo ha sido un maquillaje que ahora me da alergia. De pensar que las veces que te dije: no importa andate cuando quieras en realidad querían decir: no me abandones. Miedo de que el poema no hable de la vida sino de torpes cosas que disimulan vida. Miedo a ser inerte ante el dolor ajeno de dejar que mi boca se calle por cansancio. Tengo miedo de mi de mi misma, si de quedarme a solas con mis huesos y saber que se acabó el catálogo de mentiras piadosas que dios anda de viaje y no le anda el timbre y yo y estas palabras nos cansamos de todo. Habrá que ver entonces como le hago esta noche para que nada duela y mañana vuelvan las cosas a su sitio. Cristina Ramb (Córdoba - Argentina 1966)

Mujer que dice chau - Eduardo Galeano

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Me llevo un paquete vacío y arrugado de cigarrillos Republicana y una revista vieja que dejaste aquí. Me llevo los dos boletos últimos del ferrocarril. Me llevo una servilleta de papel con una cara mía que habías dibujado, de mi boca sale un globito con palabras, las palabras dicen cosas cómicas. También llevo una hoja de acacia recogida de la calle, la otra noche, cuando caminábamos separados por la gente. Y otra hoja, petrificada, blanca, que tiene un agujerito como una ventana, y la ventana estaba velada por el agua y yo soplé y te vi y ese fue el día en el que empezó la suerte. Me llevo el gusto del vino en la boca. (Por todas las cosas buenas, decíamos, todas la cosas, cada vez mejores, que nos van a pasar). No me llevo ni una sola gota de veneno. Me llevo los besos cuando te ibas (no estaba nunca dormida, nunca). Y un asombro por todo esto que ninguna carta, ninguna explicación, pueden decir a nadie lo que ha sido . ...