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Sin título - Ana Perez Cañamares

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Lanzamos mensajes de texto correos electrónicos entradas en bitácoras igual que los naúfragos lanzaban al mar sus botellas. Pedimos que nos rescaten de nuestras islas sin playas. Como siempre, hay mareas turistas y mirones numerosos y sólo de vez en cuando uno entre la multitud entiende nuestra letra. Ana Pérez Cañamares(Santa Cruz de Tenerife - España 1968)

Temerarios - Verónica Pedemonte

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Hay que encerrarse en la caligrafía atribuirle al nombre un número, soportar con paciencia la etiqueta y no inventar el mundo cada tarde. Hay que aceptar al general en jefe, hay que encogerse si la cama es corta. Dormir  de lado si la ves estrecha, estrujarse los pies en los zapatos. Aunque  conozco gente temeraria que ante la duda, caminó descalza, asimiló las deudas, perdonó los errores, le dijo adiós al general en jefe, dentro de la mejor caligrafía, y se atrevió a vivir a su manera. Verónica Pedemonte ( Montevideo - Uruguay 1963)

(Sin título) - Olga Bernad

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No quería decirte cualquier cosa ni de cualquier manera. Quería disparar sobre tu frente para lavar de golpe mi memoria con un simple y sencillo asesinato. Ahora muerdo el polvo de la pólvora quemada pegado al paladar y a mi saliva. Yo no te maté apenas, sin embargo tu frente se ha tragado mis preguntas. Toda la noche estuve dando vueltas al rastro de los besos que inventaba con inquieta nostalgia de novicia -esa brutal nostalgia de todo lo no sido- y recuerdo que al despertar tenía ya en la boca cobrado mi salario: el sinsabor exacto de tu nada. Olga Bernad (Zaragoza - España 1969)

Hic sunt dracones - Olga Bernad

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Has venido a buscarme cuando ya unos hombres me recuerdan a otros, tus miradas a otras, tus palabras a otras que hace tiempo me dijeron. Y cuando ya he buscado detrás de las canciones, de los nombres que acarició mi lengua, de los cuerpos que ardieron ante mí. Tantos incendios fueron luces fugaces apenas presentidas a lo lejos por dios o por el diablo o por quien sea que gobierne ese páramo desde el que me sonríes. Debo decirte cuando me preguntas en qué pienso o qué me preocupa que vivir es también negarse a hacerlo. Cómo voy a contarte las cosas que me pasan, la sangre que me hierve mientras guardo las formas y la voz. Y también guardo algunas cicatrices y locas estampidas de bisontes azules contra mi corazón, los bisontes azules que golpean y corren hacia mí o desde mí o acaso galopan sobre mí. A veces duermen dóciles por mis venas; tengo entonces la sangre acariciada por un frágil ejército de niños navegantes. Pero ...

Envidia - Mariana Kruk

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Envidio profundamente al resto de las mujeres que no te conocen, que andan, besan, se desnudan, mienten, beben, se enamoran ignorando que en el mundo anda suelta  tu hermosura. para ellas debe ser sencillo vivir, sin el deseo permanente y enloquecedor de besarte la boca.   Mariana Kruk ( Buenos Aires- Argentina 1983)

El autobús - Marwan

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Te preguntas por qué diciembre te eligió a ti entre tanta gente mientras te pintas los ojos para ver si cambia el mundo. Tiras las preguntas sobre la cama como quien vacía un bolso en ella y te viene a la cabeza el día en que rompisteis y se os atravesó el destino en la garganta. Vuelves a los mismos pensamientos una y otra vez y vas haciendo tu lista de reproches contra el mundo. Te gustaría volver a una región sin sobresaltos pero la niñez es sólo una foto amarilla. Poco a poco se va haciendo de noche, la tarde lo va llenando todo de cuervos y el destino no clava ningún mensaje en tu contestador. Le das alguna calada más al fracaso, ese cigarro inacabable, intentas esquivar las preguntas una y otra vez, como a un invitado que no se da por aludido cuando acaba la fiesta y no quiere marcharse. Buscas el interruptor para apagar tu cabeza y hallas refugio en una serie tonta americana. Piensas en todo lo que le dirías si le vo...

Sfumato - Amalia Bautista

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Tan áspero era el mundo, tan hiriente, que él lo difuminó para mis ojos. Tan profundo era el corte que me hacían las aristas de todo lo real, que él decidió limarlas. Tanto daño me hacía el movimiento de la vida voraz, que él lo detuvo en un instante. Un preciado regalo contra el mundo, contra la realidad, contra la vida, contra la lucidez y contra mi tristeza. Amalia Bautista (Madrid - España 1952)