3.12.11

Se piange, se ridi - Angeles Mora



Te diré que no supe si reír o llorar
después de todo
pero estaba feliz,
demasiado feliz, sospecho ahora.
Recuerdo que me hablaste
de que empezaba a amanecer,
el cielo parecía algodón sucio.
Lo más inolvidable será siempre
el aire fresco y dulce que crecía,
igual que una caricia, entre dos luces.
Yo estaba sola
y tú quisiste ser mi amigo:
que esto no rompa la amistad, dijimos.

Pero fue hermoso más que un sueño,
mucho más inquietante que un puente entre la bruma
y aquel coche sin duda más maravilloso
que un bosque de la Alhambra
y tu corazón más hondo y más extenso
que el manto de la aurora
cuando llorando me asomé al balcón
de tus ojos.

Por eso ahora escuece la distancia
como ella sola y el deseo -cruel-
asoma cada minuto
-con el peligro que eso entraña
para una sencilla amistad-
ahora no puedo menos que aceptar
lo que fue un verdadero error de cálculo:
esta suave tristeza insoportable
con la que no contábamos.


De
: Camara Subjetiva
Angeles Mora (Rute - Cordoba - España 1952)

6 comentarios:

EMMAGUNST dijo...

y vos me hacés leer justo ahora esto?

...no puedo menos que aceptar
lo que fue un verdadero error de cálculo:
esta suave tristeza insoportable
con la que no contábamos.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Suave tristeza...

Carmela dijo...

Suave, dulce y enternecedora tristeza.
Un beso

axis dijo...

Sí, después de todo estaba feliz...
y es en esos momentos en los que elegís ignorar toda la tristeza que nos sobrevendrá luego...

Conozco.

Besos dulce Isza!

:Isza: dijo...

Axis: entiendo tanto eso de ignorar por un rato la tristeza que nos sebrevendrá luego... pero creo que hay que lanzarse sin mas, la vida es ésto que nos está pasando y vuelco a un viejisimo dicho: quien no arriesga no gana.

Besos para todos!! :)

Laurel dijo...

Uffff!!! Suave tristeza insoportable con la que no contábamos, errores de cálculo... Hoy, además, en épocas de facebook, tweeter y esas manos hay que ver bien, porque estamos ademas condenados a la hipercercanía con los errores de cálculo ...
Divino poema, no se clava como un tiro, sino como una daga, despacito, suavecito.